domingo, 26 de octubre de 2014

EL SEGUNDO CEREBRO. NO PIENSA PERO SIENTE.

Un “segundo cerebro” funciona en el abdomen y regula emociones. Su red neuronal no elabora pensamientos, pero influye en el estado de ánimo y hasta en el sueño. Que se use la palabra “entripado” para referirse a un enojo podría no ser del todo metafórico.
Que el estómago “se cierre” en una situación estresante o que parezca poblado de mariposas ante el amor también tendría una explicación científica.El aparato digestivo está tapizado por una red de neuronas (células nerviosas) de tan amplio alcance que algunos científicos la han denominado “segundo cerebro”.
Ese cerebro, según estudios científicos recientes, influye en nuestro estado de ánimo, carácter y hasta en el ritmo de sueño.
Michael Gershon, investigador de la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, y autor de El segundo cerebro (The Second Brain), un libro de referencia en las investigaciones sobre el tema, explica que, conocido técnicamente como sistema nervioso entérico, el segundo cerebro está compuesto por capas de neuronas ubicadas en las paredes del tubo intestinal, y que contiene unos 100 millones de neuronas.
El pequeño cerebro que tenemos en las entrañas funciona en conexión con el grande, el del cráneo, y en parte, determina nuestro estado mental y tiene un papel clave en determinadas enfermedades que afectan otras partes del organismo.
Además de neuronas, en el aparato digestivo están presentes todos los tipos de neurotransmisores que existen en el cerebro. De hecho, el 95 por ciento de la serotonina, unos de los neurotransmisores más importantes del cuerpo, se encuentra en el intestino.
Sin embargo, aunque su influencia es amplia, se deben evitar confusiones: el segundo cerebro no es sede de pensamientos conscientes ni de toma de decisiones .
Como puede leerse en una nota publicada por la revista de divulgación científica Scientific American , gran parte de la potencia neurológica del segundo cerebro se concentra en la ardua tarea diaria de la digestión.
Emeran Mayer, profesor de Fisiología, Psiquiatría y Ciencias del Bio-comportamiento de la Universidad de California, le dijo a esa publicación que una gran parte de nuestras emociones probablemente se vea influida por los “nervios de los intestinos”.
En el mismo sentido, Gershon afirma que el bienestar emocional cotidiano quizá también dependa de mensajes que el cerebro intestinal envía al cerebro craneano.
Guido Iantorno, jefe de la Unidad de Motilidad Digestiva del Hospital Bonorino Udaondo, le explicó a Clarín que, aunque de modo indirecto, a través del eje cerebro-intestinal, el sistema nervioso entérico puede influir en situaciones emocionales y en otros síntomas como la hipersensibilidad al dolor.
Cuenta Iantorno que mediante tomografías computarizadas por emisión de positrones pudo comprobarse que, ante un estímulo en el intestino, en las personas con afecciones funcionales del aparato digestivo reacciona un sector del cerebro diferente del que reacciona en personas sanas.
“Esto significa que la corteza cerebral responde de diferente modo si se padece, por ejemplo, el síndrome de colon irritable”, dice Iantorno.
Algunos científicos piensan que en un futuro, algunos padecimientos intestinales podrían tratarse con terapias aplicadas a nivel neuronal.
De hecho, el síndrome de colon irritable en parte deriva de un exceso de serotonina en el intestino, y quizá podría ser considerado una “enfermedad mental” del segundo cerebro.
Los trabajos de Mayer con el sistema nervioso del intestino lo han llevado a pensar que, en los próximos años, la psiquiatría tendrá que ampliar su alcance para tratar el segundo cerebro además del que está sobre los hombros.
Consultado por Clarín vía correo electrónico, el científico Michael Gershon contó que ahora se sabe además que en el intestino hay células madre adultas que pueden reemplazar a las neuronas que mueren o son destruidas.
Además, afirmó Gershon: “El sistema nervioso entérico le habla al cerebro y este le responde.
El intestino puede afectar el humor, y la estimulación del nervio principal que conecta al cerebro con el intestino (el vago) puede ayudar a aliviar la depresión, y es usado para tratar la epilepsia”.
Para Gershon, el segundo cerebro tiene un papel en la mayoría de las cosas que enferman al intestino , desde el síndrome de colon irritable hasta las enfermedades relacionadas con la inflamación del intestino.
“Uno no puede vivir sin su sistema nervioso entérico.
Hasta la constipación de la tercera edad es un problema del segundo cerebro.
Necesitamos saber más sobre él para tener mayor información sobre cómo abordar muchos de los males más comunes de la humanidad”, le dijo el experto a Clarín
inteligencia digestivaTenemos dos cerebros: el de la cabeza y el del estómago
El estómago es una red extensa de neuronas (100 millones) interconectadas. Sestructura neuronal posee la capacidad de producir y liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas que produce el cerebro superior.
En nuestro sistema digestivo se produce y almacena el 90% de la serotonina de nuestro cuerpo; su función es esencial: absorción, aporte nutricional y movimientos musculares. Es la misma serotonina que en un 10% se crea en nuestro cerebro superior y de la que depende nuestro bienestar.
La famosa hormona de la felicidad la tenemos en el estómago, por eso debemos escuchar más al sistema digestivo. De cómo sintamos nuestras tripas depende nuestro ánimo. Si aprendemos a escuchar sus señales estaremos más sanos, perceptivos y equilibrados.
Desde la digestión podemos influir en nuestras emociones. Hay una relación continua de intercambio de información entre los dos cerebros. Un ejemplo: un estreñimiento crónico puede suponer una falta de serotonina, nos convierte en pesimistas y baja la libido.
Al cuidar tu estómago,  puedes mejorar tu estado de ánimo. Si empiezas a reconectar, sentir, entender lo que te sienta mal, ser consciente de lo que comes y cómo, en quince días notas un cambio. La gente que escucha sus tripas, se hace masajes y sabe comer, transmite más equilibrio, comprensión, paciencia y son más intuitivos.
Si mimamos y relajamos el abdomen nuestras neuronas estomacales producen benzodiazepinas, las moléculas que usamos como ansiolíticos para relajar e inducir el sueño y para descontracturar músculos. Hay muchas sustancias químicas que nosotros producimos y que si no somos capaces de liberar, manifestamos depresión, ansiedad o cansancio crónico.
Para liberarlas podemos comenzar con pequeños cambios: comer bien y con paz. Ir al baño sin prisa, unos 15 minutos. Nuestro intestino se mueve un centímetro al minuto, es una ola de movimiento muscular lenta, tranquila y equilibrada, hay que respetarlo. Es muy beneficioso hacer un automasaje en la tripa, movimientos muy suaves empezando por el lado derecho y avanzando en el sentido de las agujas del reloj; eso relaja el sistema digestivo. Hacer diariamente diez minutos de estiramientos.
A media tarde, cuando aparece el cansancio, respirar con la barriga durante diez minutos. Un vaso de agua caliente en ayunas con unas gotitas de limón o menta activa la función muscular del estómago, vesícula e intestino. De vez en cuando un fin de semana de depuración a base de batidos de verduras es aconsejable. Y ejercicio regular.
Del sistema digestivo también depende nuestra piel. Nuestro sistema digestivo representa el 70% de las defensas. Si uno come mal, tiene mucho estreñimiento o gastroenteritis, infecciones, o toma muchos antibióticos, se trastorna todo el tráfico, es decir la función de filtrar, defender, eliminar y absorber.
Cuando este sistema depurativo, el más grande del cuerpo, funciona mal, otro órgano, como la piel, coge su función. Las consecuencias son dermatitis, psoriasis, acné, piel atópica, manchas… síntomas cuyo origen en un 80% es intoxicación interna.
Hay una conexión directa entre el envejecimiento precoz y procesos degenerativos tanto de piel y articulaciones con la salud del estómago. Ya lo estudió Iliá Mechnikov, premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1908, la fermentación pútrida en el intestino es la razón principal del envejecimiento precoz. Y el estreñimiento y la putrefacción proteica están vinculados al desarrollo del cáncer y a los procesos degenerativos sistémicos prematuros. Si la célula esta bien nutrida e hidratada y mantiene adecuadamente el proceso de eliminación y desactivación de las toxinas y de los radicales libres, puede estar joven y activa durante mucho tiempo.
Con la vida que llevamos (sedentaria, estresada, alimentación cuya calidad no está muy controlada…) no eliminamos todo lo que ingresamos y por tanto absorbemos toxinas, sufrimos putrefacción, inflamación, intoxicación y bajan las defensas. Un tratamiento para el colon una vez al año es muy recomendable.
Es recomendable que de vez en cuando, durante un mes, se retiren de la dieta trigo, azúcar, lácteos y alcohol; y fuera cereales, salvo arroz, avena y algo de centeno.
segundo cerebroNuestro segundo cerebro no piensa, pero siente
Pensar que el intestino actúa como un segundo cerebro no es algo nuevo si vemos como piensan las culturas más orientales. Para ellos, el vientre era y es el centro de la energía vital del organismo, donde se integran mente y cuerpo.
Referencias: * The second brain *  Inteligencia digestiva * Biomagnetismo
http://canalelsalvador.wordpress.com/

domingo, 14 de septiembre de 2014

Alimentación alcalina y saludable

Alimentación alcalina y saludable Lo más importante es tener una vida y una dieta saludable, teniendo en cuenta que la base de la digestión, absorción y eliminación de los alimentos siempre es masticar muy bien. Acercarse lo más posible a una alimentación natural, ecológica y estacional. Por supuesto una dieta alcalina, ya que el PH ácido de nuestro organismo es un caldo de cultivo de muchas enfermedades. - No, Azúcares y todo lo que se transforme en glucosa rápida sacarlo de nuestra dieta (las células cancerosas se alimentan básicamente de los picos glucosa); como substituto y edulcorante natural se puede usar la Stevia. - No, Lácteos, en el caso de querer tomar alguna leche, tomarla vegetal (avena, arroz, alpiste, almendra), las cuales seria mejor hervirlas y que no tuvieran azúcar o algún edulcorante artificial añadido ; si algún día se quiere hacer una excepción, un poquito de queso , yogurt de cabra, requesón y por supuesto, lo más natural posible. - No, Harinas refinadas, panes, pasta, arroz. Todos estos alimentos mejor integrales ya que tiene una transformación de glucosa más lenta. - No, Carnes rojas, en el caso de querer tomar un poco de carne de vez en cuando, optar por la carne blanca, sacando la piel y la grasa (pavo, pollo o conejo) - Pescado azul pequeño y blanco (no contienen tantos componentes contaminantes como los de mayor tamaño). - Máximo tomar de 4 a 5 raciones de proteína animal a la semana, el resto de proteína siempre es mejor la vegetal. - La base de la alimentación alcalina son las frutas y verduras, casi todas son alcalinas, y cuanto más crudas mejor. - Una manera de alcalinizar bebidas, frutas y platos cocinados es dejarlas en remojo o cocinar los platos con hojas de repollo (col) otra opción sería añadir un poco de bicarbonato de sodio. Cocinar sin sal o poca o substituir parte del agua por agua de mar, que además de tener un Ph alcalino es remineralizante, para sazonar pueden utilizarse diferentes especies. - Cereales más recomendables, arroz, quínoa, amaranto, mijo, trigo sarraceno, entre otros; es aconsejable tomar gluten de trigo en pocas cantidades y mejor de kamut, espelta o centeno. - Cena suave y unas horas antes de acostarse. - Aclaraciones diversas para una buena alimentación: Fritos: de forma moderada, freír con aceite de oliva. Proteínas: Germinados, frutos secos, algas (ej. Espirulina o chlorella); ortiga, huevos (de forma moderada) legumbres (con moderación, dejarlos en remojo un día con el zumo de un limón exprimido o una cucharadita de vinagre de manzana para extraer el ácido fítico que absorben los minerales, tirar el agua del remojo. Cuando los hervimos añadir también zumo de limón o vinagre de manzana y si se desea alcalinizar añadir unas hojas de col. (Azukis es una de las legumbres más buenas) - Complementos alimenticios: Levadura de cerveza; germen de trigo; hongos como el reishi, maitake, shitake (en caso de candidiasis no tomar) polen, lecitina de soja, lino, extracto de alpiste, chia, jalea real (en caso de estar bajo de defensas) - Alimentos destacables: Espirulina, chroella, maca, quinoa, moringa,etc Sustituir el vinagre de vino por especies (orégano, albahaca...) o vinagre de manzana, arroz o tamari Otra forma de ayudar a nuestro cuerpo en este reequilibrio necesario para afrontar la enfermedad, es tomar algo de agua de mar o suero Quinton. (El suero Quinton cuesta a no menos de 80 Euros el litro y el agua de mar es gratuita). El agua de mar está constituida con los mismos minerales que nuestra sangre cuando está en equilibrio y tendría que ser alcalina. Tomar 100 a 200 cm cúbicos al día, empezando siempre por pequeñas dosis. Una forma fácil de tomar sería hacer una bebida isotónica (3 partes de agua dulce o infusión por 1 parte de agua de mar). Si se toma templada es más agradable. Cuando hay tumores, se recomienda tomar agua de mar o cocinar con ella eliminando la sal común (cloruro sódico) - Agua, elemento básico sin el cual nuestras funciones vitales no funcionan correctamente, se debe procurar mantener un nivel óptimo en el organismo. Es recomendable la ingesta de frutas y verduras crudas ya que son una buena forma de introducir agua de alta calidad. Si se comen abundantes alimentos crudos o en sopas, bebiendo 0,5l a 1litro de agua al día es suficiente, si se comen alimentos fuertes debemos tomar 2 litros de agua diarios. Es importante beber antes de las comidas o pasada la digestión para que no se mezcle con los alimentos y la dificulte. No beberla de golpe para que el cuerpo la asimile mejor. Si tomamos plantas medicinales y el cuerpo no tiene suficiente agua o el riñón y el hígado están sucios, la planta medicinal no se absorberá correctamente. La calidad del agua, al igual que los alimentos, es importante, si comemos o bebemos alimentos y bebidas contaminadas repercute en nuestro organismo, por ello recomendamos beber agua filtrada por ósmosis, carbono o cualquier filtro que elimine los tóxicos. Cuando aplicamos ósmosis el agua queda un poco ácida pero podemos alcalinizarla añadiendo bicarbonato, agua de mar o limón (el limón es un ácido pero solamente se metabolizan sus sales volviéndose alcalino) Las aguas de manantial son las más saludables siempre que no contengan tóxicos. El agua embotellada pasa por largos períodos de almacenaje que degrada las botellas de plástico y disminuye el poder energético ya que si el agua no circula se anula su energía, por ello, un filtro en casa es una buena solución. Los estudios del Doctor Masaru Emoto, demuestran que nuestro estado psicológico puede cambiar la fórmula molecular del agua, constatando que cualquier agua o comida puede ser curativa si le ponemos nuestro amor. -Alimentos felices: Para ayudar en los estados de tristeza, cansancio, y depresión es aconsejable priorizar el consumo de verduras y frutas de temporada. Citaremos algunos que la ciencia y la tradición avalan que nos ayudan a subir el estado de ánimo; avena, centeno, cereales integrales, chocolate negro, lentejas, aguacate, huevo, espinacas, lechuga, pimiento rojo, nueces, kiwi, piña, plátano, picante… Es importante la actitud a la hora de cambiar una dieta, tomar alguna medicina o hacer un ayuno. Científicamente, está demostrado que si comemos o tomamos cualquier medicina en confianza, tranquilidad y bienestar, nuestro organismo transforma en alcalino lo que podamos ingerir de ácido. Si afrontamos algunos de estos cambios por obligación, con desconfianza, en malestar, al organismo le es difícil desintoxicarse, incluso podría llegar a acidificarse un alimento o medicina alcalina. La actitud es la clave para todo. En el apartado de emociones podréis profundizar un poco más. En el caso de encontrar estos productos a un precio elevado, comprar en grupo a distribuidores o informarse en cooperativa de consumo de vuestra zona. Fuente: http://www.dolcarevolucio.cat/es/recomendaciones-generales/recomendaciones-generales-antes-de-iniciar-una-cura/3-alimentacion-alcalina-y-saludable

viernes, 5 de septiembre de 2014

ACERCA DEL ÉBOLA, con JOSEP PAMIES

Territorio Sagrado, por la defensa de Kintuante, Documental

3 Soluciones caseras para reducir pesticidas en frutas y verduras

Hoy más que nunca debemos hacernos consumidores responsables porque la cantidad de químicos y pesticidas en nuestros alimentos es alarmante.

Los pesticidas son substancias que incluyen insecticidas (matan bichos), herbicidas (matan hierbas) y fungicidas (matan hongos) Estas substancias permanecen en los alimentos y también nos dañan a nosotros.

Algunas de ellas actúan como agentes neurotóxicos (dañan tu cerebro y sistema nervioso), carcinógenos o disruptores de hormonas (afectan el desarrollo y crecimiento de los niños, provocan infertilidad, etc). Los niños son particularmente sensibles a estos químicos ya que en proporción con su peso los niños comen, beben e inhalan más pesticidas que los adultos.

 3 Soluciones caseras para reducir pesticidas en frutas y verduras:

Solución 1:

- 20 gotas de extracto de semillas de pomelo (toronja)
- 1 cucharada de bicarbonato de sodio
- 1 taza de agua
- 1 taza de vinagre blanco
- 1 bote nuevo con atomizador (spray)
Solución 2:
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 taza de agua
- 1 taza de vinagre blanco
- 1 bote nuevo con atomizador (spray)
Solución 3:
- 1 cucharada de bicarbonato de sodio
- 1/2 limón
- 1 taza de agua
- 1 taza de vinagre blanco
- 1 bote nuevo con atomizador (spray)
http://www.labioguia.com/3-soluciones-caseras-para-reducir-pesticidas-en-frutas-y-verduras/