lunes, 25 de mayo de 2009

RELATOS DE VIAJES A LA CUARTA DIMENSION

NARRACIONES PSÍQUICAS

Amigos míos es urgente aprender a viajar por entre la Cuarta Dimensión. A muchos les parecerá difícil tal aprendizaje, empero esto no es así tan trabajoso; lo que se necesita es fuerza de voluntad, tenacidad incansable y paciencia infinita.

Vienen a mi memoria en estos instantes algunos episodios muy importantes relacionados con los estados de Jinas. Cuando yo comencé mi aprendizaje, ciertamente tuve que sufrir un poco. Me acostaba tranquilo en el lecho con la cabeza apoyada sobre la palma de la mano izquierda; me concentraba en mi Madre Naturaleza y en el Cristo rogándole de todo corazón me llevara con cuerpo de carne y hueso a remotos lugares de la tierra; cuando me sentía ya en cierto estado de lasitud, cuando empezaba a dormitar, suavemente me levantaba de la cama y salía al patio de la casa; allí daba saltos largos con la intención de flotar en el espacio; muchas veces estaba lloviendo y entonces tenia que soportar el agua y el frió; vestido con ropa de dormir y luego al ver que no flotaba, me regresaba a la cama para repetir el experimento una y otra vez incansablemente durante toda la noche; mis desvelos eran enormes, mi cuerpo se estaba adelgazando, mi rostro estaba pálido y mis ojos llenos de grandes ojeras de tanto desvelo, pero yo era terco y un día de esos tantos, obtuve el éxito.

En estado de somnolencia me levanté del lecho y grande fue mi asombro al encontrar tres damas dentro de mi recamara; una de ellas me ayudo a levantar de la cama, mientras las otras dos ante una mesa echaban suertes con unos naipes; haber cual de ellas se hacia cargo de mi insignificante persona; es ostensible que la suerte recayó sobre la que me levantó del lecho; ella me ayudo a salir del cuarto, me condujo a lo largo de un corredor que conducía hasta la calle, abrió el portón de la casa y me saco a la calle; entonces vi a muchas otras personas que igualmente estaban ocupadas en la misma labor en aquel poblado, donde a la sazón vivían.

La dama en mención me dijo que podía flotar en el ambiente y al hacerlo sentí gran alegría; no desconozco que hubo cierta falta de prudencia en mis actos, pues tan pronto lleno de alegría me lanzaba a las nubes como me precipitaba a la tierra para volar sobre las casas, las torres de las iglesias, etc. etc.

1.- ¿Y no lo veía nadie?

R.- ¡Oh! distinguida dama, de cierto le digo que nadie me veía porque mi cuerpo se había metido dentro de la Cuarta Dimensión, se había escapado del mundo de tres dimensiones y por eso se había hecho invisible para las gentes de este mundo.

La dama me llevó a Nueva York; allí había un caballero que también estaba trabajando en la misma forma; aquella mujer lo ayudo también y lo saco de su apartamento, de manera que ya fuimos dos los viajeros de la Cuarta Dimensión. Atravesamos el Océano Atlántico y luego volamos sobre Europa pasando por distintas ciudades en ruinas, pues estábamos en la segunda guerra mundial.

Aquel hombre me dijo: no sé que veo en ti, pero lo único que se es que dentro de ti mismo hay mucho de filosofía y mucho de ocultismo; yo le respondí, ciertamente soy ocultista y esoterista y me llamo SAMAEL AUN WEOR; el caballero me advirtió sobre los peligros que existían en las tierras de Europa; me dijo que tuviéramos mucho cuidado porque si llegábamos a salirnos de la cuarta vertical, caeríamos en esos países sin documentación de ninguna especie, por lo cual nos asesinarían o nos meterían a la cárcel; tiene usted razón, le respondí, de ninguna manera debemos abandonar la cuarta coordenada.

Durante el trayecto nos detuvimos unos instantes para entrar en una casa de modistas. La dama que nos conducía nos manifestó el deseo de ayudar a algunas personas que allí vivían, entre tanto nosotros permanecíamos dentro de una habitación contigua, platicando.

Cuando salimos de aquella casa con nuestro guía, seguimos flotando sobre el cielo de Europa para llegar hasta el lugar donde nos proponíamos. Una vez hechas las investigaciones requeridas me despedí de mi guía y del amigo y regrese a casa.

Ya ven ustedes distinguidos amigos y amigas como con voluntad y paciencia pueden ustedes aprender a meter su cuerpo físico dentro de la Cuarta Dimensión; A mi esto me costó como un año de amarguras.

2.- ¿Cómo sabía el guía que en esa casa que usted menciona, necesitaban ayuda, y que tipo de ayuda?

R.- Con el mayor gusto responderé a su pregunta, estimada dama. Es claro que las personas que vivían en tal casa eran amigos del guía; la ayuda que prestó la dama que nos guiaba se relacionaba con los estudios Jinas, tenia por objeto ayudar a una persona a entrar en la Cuarta Dimensión; eso es todo.

3.- ¿Que tanto tiempo estuvo usted haciendo ese viaje?

R.- Bien, distinguida señora, considero que en ir y venir pudo haber transcurrido un par de horas.

4.- ¿Cómo supo regresar solo?

R.- Esta pregunta es muy interesante y da oportunidad para una hermosa explicación. Sucede que en el mundo de la Cuarta Dimensión todo regresa a su punto de partida original; Si abrimos una puerta, esta se cierra de inmediato por sí misma; Si llevamos un objeto de un lugar a otro, este retorna por sí mismo a su lugar.

Por ejemplo: en cierta ocasión salí de la casa por entre la Cuarta Dimensión; me situé exactamente a una cuadra de distancia y luego me quité la camisa de dormir, la tiré al espacio y observé cuidadosamente el curso que ésta seguía; Entonces vi con asombro que flotando tal objeto en la atmósfera regresó a casa, penetró por la puerta y fue a dar al lecho.

Así, pues, no es extraño el que yo me dejara llevar por la fuerza del retorno para regresar en forma, dijéramos, instintiva y automática al dormitorio hasta quedar el cuerpo colocado en la posición en que antes estuviera.