viernes, 22 de febrero de 2013

La agricultura ecológica deriva en una mayor concentración de sustancias como vitamina C y faroles en los frutos


lainformacion.com
Las condiciones de la agricultura orgánica aumentan el estrés oxidativo de las plantas, lo que se traduce en una mayor concentración de sustancias como vitamina C y faroles en los frutos, según un nuevo estudio de la Universidad Federal de Ceará (Brasil), publicado en 'Plos One'.
La agricultura ecológica deriva en una mayor concentración de sustancias como vitamina C y faroles en los frutos


Las condiciones de la agricultura orgánica aumentan el estrés oxidativo de las plantas, lo que se traduce en una mayor concentración de sustancias como vitamina C y faroles en los frutos, según un nuevo estudio de la Universidad Federal de Ceará (Brasil), publicado en 'Plos One'.

Algunas frutas y verduras contienen ciertos compuestos químicos (fitoquímicos), como los fenoles, que se creen relacionados con la síntesis de antioxidantes. Con vistas a conseguir vegetales más ricos en fenoles, con interés nutricional, varios estudios científicos han propuesto someter la planta a estrés oxidativo, para que acumulen estas sustancias como mecanismo de defensa.

Ahora, investigadores de la Universidad Federal de Ceará (Brasil) han llegado a la conclusión en un estudio, recogido por la plataforma SINC, de que los métodos agrícolas que provocan estrés en las plantas, como los utilizados en la agricultura ecológica, provocan que sus frutos sean más ricos en azúcares, fenoles y vitamina C.

Los científicos sugieren que los agricultores deberían aceptar un pequeño nivel de estrés en sus frutas y verduras para mejorar ciertos aspectos nutricionales. "Creemos que la cantidad justa de estrés al final del crecimiento mejoraría la calidad sin afectar a la cosecha, y actualmente estamos trabajando en este tema", ha señalado el coautor del estudio Laurent Urban.

Y es que los frutos procedentes de agricultura orgánica presentan un nivel de estrés mayor, que, unido a la limitación de nitrógeno disponible en el suelo, hace que los frutos sean un 40 por ciento más pequeños. Por el contrario, las concentraciones de vitamina C y fenoles fueron un 55 por ciento y 139 por ciento superiores respecto a los tomates convencionales.

(EuropaPress)