viernes, 12 de abril de 2013

El uso de pesticidas ha disminuido drásticamente la población de abejas de Estados Unidos

Granjeros y apicultores de Estados Unidos se preocupan al ver un enorme decline en las abejas que polinizan cultivos de comida.

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Mientras que la Unión Europea está deliberando la prohibición del uso de pesticidas neonicotinoides en los cultivos que frecuentan las abejas  para disminuir la mortalidad del desorden de colapso de colonias, en Estados Unidos continúan haciendo amplio uso de ellos.

Un neonicotinoide es un tipo pesticida sistemático relativamente nuevo a base de nicotina, es implantado en las semillas para que al crecer, las plantas retengan el pesticida y así maten a los insectos que se alimentan de ellas. Desde el 2005, el año en que se empezaron a utilizar este tipo de químicos en las plantas, se han incrementado de manera inesperada el número de muertes de abejas.

Ya que el misterioso desorden de colapso de colonias ha causado en tan sólo el último año la muerte de aproximadamente el 50% de las abejas utilizadas para polinizar la Agencia de Protección 

Ambiental (aunando a esto una demanda de parte de agricultores y apicultores que señalan que son responsables del uso de un pesticida nocivo)al fin ha decidido involucrarse e investigar el problema a fondo. Mientras que los apicultores se habían acostumbrado a perder un tercio de sus abejas entre otoño-invierno, la perdida de la mitad de ellas antes de la primavera representa pérdidas mucho más significantes.

La preocupación principal de agricultores y apicultores es el efecto que el enorme incremento en muertes  de abejas comerciales tendrá en la producción y costos de cultivos alimenticios. Según cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, una cuarta parte de la dieta estadounidense depende de la polinización de las abejas.

Recientemente la enorme polinización de almendros en California se llevó a cabo y se utilizaron 1.6 millones de colmenas de abejas comerciales. Un apicultor explicó que planeaba mandar 13,000 colmenas de abejas a California, o sea 31 tractores llenos de ellas, pero para el principio de la temporada tan sólo pudo mandar 3,000 colmenas sanas.
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La razón por la que muchos científicos tanto americanos como europeos han señalado a los neonicotinoides como causantes del incremento en muertes de abejas es porque su duración en las plantas es de semanas o meses. Mientras que los pesticidas que se utilizaban antes tenían una duración de unos cuantos días antes de volverse nulos, ahora el uso de neonicotinoides significa que las abejas llevan polen contaminado a sus colmenas por meses; de manera que las siguientes generaciones de la colmena llevan una dieta continua de pesticidas.

Los apicultores señalan que consumir el pesticida una o dos veces podría no ser nocivo para las abejas, pero una dieta de pesticidas constantes que aparte transcienden varias generaciones, claramente lo es.  Uno de los apicultores, Mr. Adee lo explicó de la siguiente manera: “Beber whisky una o dos veces al año no va a hacer ninguna diferencia, pero si bebes whisky todas las noches por 365 días al año, vas a destruir tu hígado. Es lo mismo con las abejas”.

En términos económicos la muerte de las abejas es particularmente preocupante ya que la baja repentina en colmenas significa que los agricultores deben pagar más por ellas, al grado que la renta de cada colmena ahora cuesta 20% más (aproximadamente $200 dólares por cada colmena), cosa que seguramente se verá reflejado en los costos de los cultivos de manzanas, cebollas, brócoli, coliflor, chiles, papaya, melón, zanahorias, higos, soya, maíz, mango, y otras plantas que las abejas polinizan.

Tanto los apicultores como agricultores se encuentran extremadamente preocupados por las repercusiones que la muerte de abejas tendrá este año, pero también se preocupan por el futuro de sus colmenas, al grado que algunos apicultores han decidido no participar en algunas cosechas para tratar de evitar más muertes.

El problema sin embargo no está en manos de los apicultores ni (hasta cierto punto) los agricultores, si no en las manos de los productores de pesticidas, semillas transgénicas, y aquellos legislativos que permiten su uso sin un fuerte respaldo científico que asegure que no son nocivos. El presidente de CropLife America, compañía que representa al 90% de los productores de pesticidas dijo “respaldamos la noción de que este producto es seguro y no contribuyen de forma mensurable a las preocupaciones de salud de los polinizadores.”

Este último comentario no parece ser particularmente confiable ya que muchos científicos creen que no se han hecho suficientes estudios para ver el efecto de los neonicotinoides en las abejas, y no se ha conducido una sola investigación que determine los efectos de todas las substancias que se usan en los cultivos de manera combinada.

Tanto los apicultores de Estados Unidos como Europeos creen que los neonicotinoides son la causa principal de las muertes, sin embargo ha sido sólo en Europa donde los científicos han determinado que realmente son una amenaza para las abejas, los cultivos y como consecuencia aquellos que los consumen. Sin embargo, hay otras amenazas para las abejas; químicos como fungicidas que evitan que los insectos maduren o los cultivos genéticamente modificados que permiten que diferentes cultivos sobrevivan ser expuestos a herbicidas.
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Las aguas turbias de la agricultura mundial siguen sin cambiar y no lo harán mientras que las legislaciones permitan el uso de sustancias cuyos efectos no han sido estudiados a largo plazo o en conjunto con otras sustancias (cómo realmente se usan en los campos de cultivo). Por el momento lo único que la regulación de ciertos químicos representa es una legalización de venenos con repercusiones desconocidas que sólo beneficia a las multinacionales.

“Me hubiera sentido insultado si me hubieran llamado ambientalista hace unos años. Pero lo que antes hubiera considerado un punto de vista extremo, ahora comienzo a pensar: Esas personas, con sus protestas y puños al aire, realmente sabían algo. Quizá solo se habían adelantado al llamado de la campana.” Refleja Adee.

Es cierto, lo que algunos apicultores, agricultores y consumidores sentían era una actitud exagerada al uso de pesticidas por parte de los ambientalistas se ha convertido en una realidad. Colectivamente hemos cosechado una conciencia de indiferencia y nos hemos enajenado de la manera en que se producen nuestros alimentos. Hemos dejado que mafias internacionales dominen nuestra nutrición y hemos sido testigos pasivos mientras compañías como Monsanto se adueñan de aquellos que buscan posibles soluciones al problema. Para ser parte de la solución debemos dejar nuestra cómoda pasividad a un lado y comenzar a consumir más productos orgánicos, y si es posible, nacionales.