domingo, 2 de septiembre de 2012

Los comercios de productos ecológicos viven un momento de esplendor en plena crisis

Retrato robot del consumidor ecológico: mujer, 40 años, con hijos y alto poder adquisitivo 

Barcelona 
El consumo de productos biológicos experimenta un auténtico despegue en España. Cuando la crisis azota más duramente que nunca, los comercios de productos ecológicos viven su peculiar momento de esplendor. España tiene ya 16.700 km2 de cultivos ecológicos, lo que equivale a la mitad del territorio de Catalunya. La facturación de producción agraria ecológica aumentó en el 2010 un 12%, y en el 2011 se incrementó un 20%, según las primeras estimaciones. Toda esa ebullición se percibe en BioCultura, la feria de los amantes de los productos libres de sustancias químicas que se celebra en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Un total de 720 firmas exhiben el vigor de este salón en que, por primera vez, la cosmética y los textiles ecológicos tienen espacio propio.

La irrupción de un consumidor nuevo urbano, preocupado por la salud, el bienestar y el medio ambiente explica el despegue del consumo de productos bio. El retrato robot del cliente nos presenta a una mujer; catalana por más señas; con una edad aproximada de 40 años, con hijos, alto poder adquisitivo y con un nivel cultural superior a la media. Su irrupción ha provocado cambios en los comportamientos de la compra y en el mercado. Es cierto que la mayor parte de la producción ecológica española (en precios de origen) va todavía a la exportación (el 57%); pero si se atiende al precio final de los productos, sólo el 33% de esa facturación va al exterior, mientras que el 66% corresponde a ventas internas. Concretamente, de los 1.359 millones que factura este mercado, 905 millones son por compras en España y 454 millones por ventas al exterior.

Pero otros factores han incidido en este auge: el hecho de que se haya ampliado la gama de artículos disponibles; el que "la oferta se haya acercado a los hábitos españoles de consumo y que ya no haya tantos productos extraños"; el incremento de puntos de venta o una cierta reducción de costos. Así lo explica Joan Picazos, director general de Biocop Productos Biológicos.

Ya hay unos 4.000 puntos de venta, y se estima que el 40% de las ventas se hacen mediante los canales tradicionales de la gran distribución, mientras que el 60% se hace por canales especializados.

"Para el consumidor, ni los precios ni la distribución son ya un problema. Los principales obstáculos para lograr una mayor implantación son la desinformación y la falta de campañas de difusión. Nadie ha visto un anuncio en la televisión", agregó Picazos. De hecho, todavía siguen pesando en el subconsciente del consumidor las campañas de los falsos yogures bio que crearon tanta confusión.

Pero hay mucho camino por recorrer. El mercado debe crecer, para que la logística sea más eficaz; "Catalunya debe abrirse a las certificadoras privadas, como se hace en otras comunidades", dice Picazos"; y debe mejorar el marketing. ¿Y qué más? "No pedimos subvenciones, sino que, en las escuelas, al menos un porcentaje de los menús sean bio", dice Ángeles Parra, directora de BioCultura. Y todo para ampliar un sector que integran unas 30.000 personas y que sigue al alza.